La
Universidad de Pisa en
Italia está desarrollando un proyecto en el que una autómata
humanoide llamada Face enseña emociones y empatía a los niños con
autismo.
Los robots ayudan a
los humanos. Hay robots recepcionistas, robots que levantan de la
cama a personas enfermas o robots que te limpian la casa, pero el
punto débil de los robots son las emociones, es en lo que no pueden
reemplazar a los humanos. Sin embargo en este caso, las máquinas
pueden enseñar emociones a los humanos.
Resulta que los
niños autistas tienen problemas para distinguir emociones y además
es muy difícil enseñarles a aprender e interpretar estos
sentimientos. El problema se presenta cuando otra persona quiere
mostrarles las diferencias entre las distintas emociones. Es muy
normal que los niños sientan rechazo ante esta situación. Y aquí
es donde el papel de un robot humanoide puede ser fundamental porque
puede enseñar esas emociones de forma neutra.
Este proyecto se
está llevando a cabo gracias a EASEL en el Centro
de Investigación Enrico Piaggo de la Universidad
de Pisa.
Se hace a través
de un software que recrea la cara del robot mostrándole al niño los
distintos gestos que van acompañados de distintas emociones. Se le
enseñan varios gestos para la misma emoción y el niño aprende por
repetición.

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