Los efectos especiales que vemos en el cine es el resultado de mezclas de varias técnicas. Estas surgieron con el propósito de crear una fábrica de sueños fílmicos que hagan desaparecer la frontera entre la realidad y la fantasía.
Pero... ¿Qué son realmente?
Los efectos especiales se refieren a aquellos artificios a los que se recurre en el rodaje de una película para dar apariencia de realidad a ciertas escenas. Esto clarifica y delimita un poco más el concepto, y es debido a esta concepción que se pueden clasificar en efectos de sonido y en efectos visuales. Generalmente el público hace referencia a la idea de truco cuando se refiere a ambos. Actualmente los efectos especiales constituyen una actividad especializada dentro de la poderosa industria del cine, que se nutre de la ciencia y desarrolla a la par de los avances tecnológicos.
Orígenes
A principios del siglo XX, el cine se convirtió en una de las más grandes atracciones de todos los tiempos. Fue el 28 de diciembre de 1895, en París cuando los hermanos Lumière abrieron las puertas del primer cine-teatro de todo el mundo, presentado la película: `Salida de las fábricas Lumière en Lyon-Montplaisi'. El mundo quedó fascinado e intrigado entre tal invención. Es a partir de este momento que empieza el desarrollo de una fábrica de sueños, es decir, en buscar la manera de transmitir una ilusión, creando un ambiente real o fantástico. Para esto, escritores, poetas y productores, se valieron de la ciencia y de los hallazgos técnicos; no como un fin, sino como un medio para transmitir un mensaje.
El secreto consistía en usar imágenes para contar una historia, pero sobre todo, consistía en envolver al espectador en la ilusión de que algo era real, cuando no lo era. Con este propósito, empiezan a surgir diversas técnicas que permitían crear esta magia con mayor efectividad. Inicialmente les llamaron trucos, pero, más tarde, recibieron el nombre de Efectos Especiales


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